25 de marzo

Publié le par Itxaso

Odio cuando la gente no te deja hablar.
En la mayoría de los casos, cuando no te deja hablar, es que ni siquiera te escucha.
Hubo una época en mi vida en que decir lo que tenía que decir no era francamente importante. Había aprendido, yo también, a escuchar al otro, y a no precipitarme en contestar, había aprendido a reflexionar en el interés de las palabras que quería pronunciar.
Ahora mismo, tengo dificultad para callarme, como si quisiera gritar al mundo lo que llevo dentro. Como si este grito fuera vital.

Cuando me encuentro con una persona que no me deja hablar, es inútil intentar llevarle la contraria o mostrar que hay cosas peores que lo que cuenta.
Es inútil, porque estas personas no saben escuchar.
Sólo queda una solución: dejarles hablar, dejarles que se ahoguen en el flujo de sus palabras.


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